domingo, 8 de marzo de 2015

Iván Illich.
(Viena, 1926 - Bremen, 2002) Pedagogo y ensayista mexicano de origen austríaco. Alentado desde su temprana juventud por una viva curiosidad humanística, cursó estudios superiores de Teología y Filosofía en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma, para acabar completando su rica formación académica en la Universidad de Salzburgo.
A los veinticinco años de edad, en busca de mayores posibilidades profesionales, emigró a los Estados Unidos de América y, merced a sus amplios conocimientos teológicos, ejerció durante algún tiempo como asesor pastoral en Nueva York; pero pronto habría de romper sus vínculos con la jerarquía eclesiástica, ya que sus teorías pedagógicas, muy agresivas con cualquier forma de poder institucional, se mostraban especialmente críticas con la Iglesia católica y con el protagonismo que ésta había venido desempeñando durante siglos en materia educativa.
En 1956 se trasladó a Puerto Rico para ocupar el cargo de vicerrector de la Universidad de Ponce (de filiación católica), y, tras permanecer en la isla antillana por espacio de cuatro años, se consagró a la redacción y difusión de sus radicales ideas pedagógicas por todo el ámbito hispanoamericano, donde pronto alcanzó un notable prestigio que le condujo, entre otras ocupaciones, a asesorar directamente la política educativa del gobierno boliviano presidido por Alfredo Ovando Candía (actividad en la que colaboró con el brillante pedagogo brasileño Paulo Freire). En 1971, ya con algunos títulos publicados, Iván Illich fue uno de los fundadores del Centro Intercultural de Documentación de Cuernavaca (México).
Entre sus obras más influyentes en los estudios pedagógicos del último tercio del siglo XX, figuran algunos títulos tan notables como La escuela, esa vieja y gorda vaca sagrada (1968), Una sociedad sin escuela (1971), Herramientas para la convivencialidad (1973), Energía y equidad (1973), Némesis médica: la expropiación de la salud (1975), Educación sin escuelas (1975), La sociedad desescolarizada (1978), La escuela y la represión de nuestros hijos (1979) -escrita en colaboración con Hildegard Lüning-, Shadow-work (1981), Producir (1982), Ecofilosofías (1984), En América Latina, ¿para qué sirve la escuela? (1985), La educación (1986) -escrita en colaboración con el citado Paulo Freire-, y H2O y las aguas del olvido (1989).
La tesis fundamental que alienta todas estas obras afirma que ninguna de las instituciones tradicionales de la sociedad industrial se adecua a las necesidades reales del mundo actual, por lo que es necesaria una revisión de todas ellas, empezando por la que Iván Illich considera como la más perniciosa: la escuela. Según el radical pensador mexicano, la educación pedagógica sostenida institucionalmente por la escuela tradicional se ha convertido en una mercancía carente de valores éticos y concebidos únicamente como un hábil instrumento para la formación de escolares utilitaristas y competitivos.
Para poner fin a esta constante inmersión de los educandos en los dominios de la agresividad materialista, Iván Illich propone el aprovechamiento de otros "canales del saber" que, en su opinión, deberían servir de alternativa a la anquilosada rigidez de la escuela institucional y la política educativa implantada en todas las naciones de Occidente. Y es en este marco concreto donde surge su propuesta pedagógica más radical y revolucionaria, la denominada "corriente de desescolarización", que comienza por establecer de forma tajante que la mayor parte de los conocimientos útiles para un individuo de la sociedad contemporánea se adquieren fuera de la escuela (es decir, en contacto directo con el entorno familiar, las experiencias sociopolíticas y las vivencias culturales).
Una vez establecido este principio, Iván Illich propone en su teoría "desescolarizar" la educación, fomentar el aprendizaje informal y potenciar la creatividad del individuo dentro del entorno social en que se mueve, sin someterlo a los rígidos estamentos de la escuela institucional.


Eduardo Marrufo Castro.
Multiculturalidad.
 La cultura es un término que tiene muchos significados interrelacionados, que en pocas palabras el término “cultura” que originalmente significaba la cultivación del alma o la mente eso no lleva a los diferentes tipos de raza  da a referirse a cada uno de los diversos o diferentes grupos humanos, y se considera que es más apropiado utilizar los términos etnia o población para definirlos.
Estos dos elementos nos llevan a obtener una sociedad  que designa a un tipo particular de agrupación de individuos que se produce tanto entre los humanos, animales, etc… la sociedad hace referencia a la agrupación de personas, mientras que la cultura hace referencia a toda su producción y actividad transmitida de generación en generación a lo largo de la historia, a todo esto transporta a la educación que viene siendo el proceso multidireccional mediante el cual se transmiten conocimientos, valores, costumbres y formas de actuar. La educación no sólo se produce a través de la palabra, pues está presente en todas nuestras acciones, sentimientos y actitudes. Con la educación hace que seamos otra persona diferente como cambia nuestra forma de actuar, el modo de comportarse ante las personas y también cambia mucho nuestra inteligencia. La inteligencia es muy valioso sabiéndola aprovechar bien, la mayoría de las veces la tomamos para el mal para obtener lo que deseamos sabiendo como manipular a las personas con el habla o con la forma de actuar, tanto así que se puede llegar a una dominación de pocas a varias personas todo eso llegado a obtener se le considera poder la capacidad de hacer o ser algo, ejercer un dominio hegemónico sobre uno y/o grupos de personas, es decir,  indicar la autoridad suprema reconocida en una sociedad. También se manipular la economía de las personas como en tiempos atrás a los campesinos tanto esfuerzo que hayan hecho en sus días de labor eran mal pagados todo por el dominio de personas inteligentes con educación llegaron a tener poder sobre ellos a lo que quiero decir es de que cualquier persona con grande poder monetario puede hacer lo que desee con las personas que sean de bajos recursos, a esto hace que cambien su comportamiento tanto a la persona que no tubo educación y la persona que quiere manipularlos todo esto nos lleva a perdida de igualdad tantos valores se pierden por el poder que tienen las personas que lleva a la complejidad donde se dificulta a guiarlos a buen camino dejar todo eso y ser personas normales con las demás. Existen estatus donde marcan de cómo afecta el no tener educación, buena economía, entre otras cosas.
Todo esto nos transporta a la realidad que vivimos ya no es mundo que vivíamos antes todo es diferente necesitamos cambiar todo porque el seguir así vamos a terminarnos unos entre otros sin tener fin a algo bueno ni una buena vida para todos.















Eduardo Marrufo Castro.

viernes, 6 de marzo de 2015

Multiculturalidad.

Multiculturalidad.
 La cultura es un término que tiene muchos significados interrelacionados, que en pocas palabras el término “cultura” que originalmente significaba la cultivación del alma o la mente eso no lleva a los diferentes tipos de raza  da a referirse a cada uno de los diversos o diferentes grupos humanos, y se considera que es más apropiado utilizar los términos etnia o población para definirlos.
Estos dos elementos nos llevan a obtener una sociedad  que designa a un tipo particular de agrupación de individuos que se produce tanto entre los humanos, animales, etc… la sociedad hace referencia a la agrupación de personas, mientras que la cultura hace referencia a toda su producción y actividad transmitida de generación en generación a lo largo de la historia, a todo esto transporta a la educación que viene siendo el proceso multidireccional mediante el cual se transmiten conocimientos, valores, costumbres y formas de actuar. La educación no sólo se produce a través de la palabra, pues está presente en todas nuestras acciones, sentimientos y actitudes. Con la educación hace que seamos otra persona diferente como cambia nuestra forma de actuar, el modo de comportarse ante las personas y también cambia mucho nuestra inteligencia. La inteligencia es muy valioso sabiéndola aprovechar bien, la mayoría de las veces la tomamos para el mal para obtener lo que deseamos sabiendo como manipular a las personas con el habla o con la forma de actuar, tanto así que se puede llegar a una dominación de pocas a varias personas todo eso llegado a obtener se le considera poder la capacidad de hacer o ser algo, ejercer un dominio hegemónico sobre uno y/o grupos de personas, es decir,  indicar la autoridad suprema reconocida en una sociedad. También se manipular la economía de las personas como en tiempos atrás a los campesinos tanto esfuerzo que hayan hecho en sus días de labor eran mal pagados todo por el dominio de personas inteligentes con educación llegaron a tener poder sobre ellos a lo que quiero decir es de que cualquier persona con grande poder monetario puede hacer lo que desee con las personas que sean de bajos recursos, a esto hace que cambien su comportamiento tanto a la persona que no tubo educación y la persona que quiere manipularlos todo esto nos lleva a perdida de igualdad tantos valores se pierden por el poder que tienen las personas que lleva a la complejidad donde se dificulta a guiarlos a buen camino dejar todo eso y ser personas normales con las demás. Existen estatus donde marcan de cómo afecta el no tener educación, buena economía, entre otras cosas.
Todo esto nos transporta a la realidad que vivimos ya no es mundo que vivíamos antes todo es diferente necesitamos cambiar todo porque el seguir así vamos a terminarnos unos entre otros sin tener fin a algo bueno ni una buena vida para todos.


















Eduardo Marrufo Castro.